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Rostros de Colombia

La gente detrás del país

Quindío · 1939

Orfebrería quimbaya: la técnica antes que el oro

Las piezas del Cauca medio se admiran por su brillo. Su verdadera dificultad está en una aleación y en un procedimiento de fundición que exigían un conocimiento notable.

Reseña · 8 min de lectura

Por Margarita Solano · 5 de diciembre de 2025

El territorio del Cauca medio

Entre las cordilleras Central y Occidental corre el río Cauca por un valle interandino de clima templado y suelos volcánicos fértiles. En el tramo medio de esa cuenca, que corresponde a los actuales departamentos de Quindío, Risaralda, Caldas y el norte del Valle, se desarrollaron entre aproximadamente el siglo V antes de nuestra era y el siglo X sociedades cuya producción metalúrgica alcanzó un nivel técnico sobresaliente. La arqueología las agrupa bajo la denominación de estilo quimbaya, aunque el término es una convención de clasificación y no designa con exactitud un único pueblo continuo en el tiempo.

Esa precisión importa. El nombre quimbaya proviene de fuentes coloniales que describieron poblaciones del área en el siglo XVI, mucho después del período en que se produjeron las piezas más célebres. Confundir ambos momentos ha alimentado relatos imprecisos, y la investigación actual prefiere hablar de períodos y estilos antes que de una etiqueta étnica unificada.

La aleación y el procedimiento

Lo que distingue esta orfebrería no es la cantidad de oro sino el control del material. Los objetos se elaboraron en tumbaga, una aleación de oro y cobre en proporciones variables que funde a temperatura más baja que el oro puro, fluye mejor dentro de un molde y resulta más resistente al uso. Trabajar con tumbaga permitía piezas de paredes delgadas y formas complejas que habrían sido inviables con oro puro.

El procedimiento dominante fue la fundición a la cera perdida. Se modelaba la pieza en cera sobre un núcleo de material refractario, se recubría con arcilla, se calentaba para evacuar la cera y se vertía el metal fundido en el vacío resultante. Terminada la colada se rompía el molde, de modo que cada objeto era necesariamente único. A ello se sumaba una operación de acabado conocida como dorado por oxidación: al tratar la superficie de la tumbaga se eliminaba el cobre superficial y quedaba a la vista una capa enriquecida en oro, lo que producía el brillo característico con un consumo mucho menor de metal precioso.

Ese conjunto de decisiones revela una comprensión práctica del comportamiento de las aleaciones que no era común y que la metalurgia contemporánea reconoce sin reservas.

Qué representan las piezas

El repertorio incluye recipientes, alfileres, narigueras, pectorales, cascos y figuras humanas de gran serenidad formal, con volúmenes plenos y superficies pulidas. La pieza más conocida es el poporo, recipiente destinado a contener la cal empleada en el consumo ritual de hoja de coca, que se manipula con un palillo. El poporo quimbaya que abre la colección del Museo del Oro en Bogotá fue adquirido por el Banco de la República en 1939 y fue la primera pieza de una colección que hoy es la más importante de su tipo en el mundo.

Muchos de estos objetos proceden de contextos funerarios y acompañaban a los difuntos, lo que sugiere funciones asociadas al estatus y a prácticas rituales. Buena parte de esa información contextual se perdió por la guaquería, la excavación no científica de tumbas que se practicó de forma intensiva desde la Colonia y durante todo el siglo XIX. Sin contexto arqueológico, una pieza espectacular dice mucho menos de lo que podría.

El Tesoro Quimbaya

El caso más discutido es el llamado Tesoro Quimbaya, un conjunto de más de un centenar de piezas halladas hacia 1890 en el actual Quindío. El Gobierno colombiano lo obsequió pocos años después a España, en el contexto de un arbitraje internacional favorable, y desde entonces se conserva en Madrid. La legalidad y la conveniencia de aquella entrega han sido objeto de controversia sostenida, y en 2017 la Corte Constitucional colombiana se pronunció ordenando al Estado adelantar gestiones para procurar su repatriación. El asunto sigue abierto en el terreno diplomático.

Lo que enseña hoy

Visitar la sala dedicada a esta orfebrería produce una impresión inmediata de belleza que conviene atravesar. Detrás de cada pieza hay una cadena de decisiones técnicas: la elección de la proporción de cobre, el manejo de la temperatura de fundición, el diseño de un modelo en cera que debe ser destruido, el tratamiento de superficie. Nada de eso es improvisado ni casual, y todo se sostuvo durante siglos sin escritura, transmitido en talleres cuyas condiciones apenas empezamos a reconstruir.

Reconocer esa complejidad es más respetuoso que el elogio genérico. La orfebrería del Cauca medio no es valiosa porque sea de oro; es valiosa porque resuelve, con recursos locales y conocimiento acumulado, problemas técnicos que cualquier metalurgista entiende de inmediato.

«No es valiosa porque sea de oro: es valiosa por los problemas técnicos que resolvió sin escritura.»

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  • orfebreria
  • arqueologia
  • museodeloro
  • quimbaya

Sobre las fuentes: Redactado a partir de publicaciones del Museo del Oro del Banco de la República, literatura arqueológica sobre metalurgia prehispánica y documentación pública sobre el caso del Tesoro Quimbaya.

Firma

Margarita Solano

Editora de fotografía y texto

Piensa cada retrato en palabras antes que en imagen.

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