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Rostros de Colombia

La gente detrás del país

Bolívar · 2005

Las palenqueras: un oficio ambulante con cuatro siglos de historia detrás

La imagen de la mujer con la ponchera de frutas en la cabeza se vende en postales de Cartagena. Lo que casi nunca se cuenta es de dónde viene, cómo se organiza y qué sostiene.

Crónica · 8 min de lectura

Por Alberto Mendoza · 20 de agosto de 2024

Un pueblo fundado por gente que se fue

San Basilio de Palenque es un corregimiento del municipio de Mahates, en el departamento de Bolívar, a unos cincuenta kilómetros de Cartagena, al pie de los Montes de María. Su origen está en los palenques, asentamientos fortificados que fundaron durante los siglos XVI y XVII personas esclavizadas que escaparon de Cartagena y de las haciendas de la región.

La tradición local y la documentación histórica asocian ese proceso con la figura de Benkos Biohó, líder cimarrón que encabezó una resistencia sostenida contra las autoridades coloniales a comienzos del siglo XVII. Tras décadas de enfrentamientos y de acuerdos parciales, la Corona terminó reconociendo la existencia del asentamiento y la libertad de sus habitantes, lo que hace de San Basilio uno de los casos documentados más tempranos de comunidad libre en América.

Lo que sobrevivió con el pueblo

Ese aislamiento relativo permitió que se conservaran elementos culturales que en otras partes se perdieron. El más notable es la lengua palenquera, un criollo de base léxica española con presencia de elementos de lenguas bantúes, en particular del kikongo, en su gramática y en su vocabulario. Es la única lengua criolla de base española que se habla en Colombia y una de las pocas de América.

También se conservó una forma de organización social por grupos de edad, los kuagros, que agrupan a personas nacidas en años cercanos y que funcionan a lo largo de toda la vida como red de apoyo, de trabajo colectivo y de socialización. Y se conservó el ritual funerario del lumbalú, con cantos y tambores que acompañan el duelo durante varios días.

En 2005, la Unesco reconoció el espacio cultural de San Basilio de Palenque, que fue posteriormente inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El oficio de vender

La palenquera que recorre las calles de Cartagena con una ponchera de frutas sobre la cabeza no es un personaje decorativo: es una trabajadora dentro de una cadena que empieza en la madrugada. La actividad tiene su historia. Ante la falta de tierras suficientes y de vías, mujeres de Palenque salieron durante generaciones a comerciar en poblaciones vecinas y en Cartagena, primero con dulces y productos agrícolas del pueblo y después con fruta comprada en el mercado urbano.

El transporte en la cabeza no es folclor tampoco. Es una técnica de carga eficiente que reparte el peso sobre la columna en lugar de sobre los brazos, apoyada en un rodete de tela que estabiliza el recipiente, y que permite tener las dos manos libres para atender la venta. Se aprende de niña y exige un control postural que se pierde si se deja de practicar.

La jornada incluye compra al mayoreo, pelado y corte de la fruta, desplazamiento hasta la zona turística y varias horas de pie bajo el sol. La palenquera vende fruta y vende también, quiéralo o no, la fotografía que el turista quiere tomarle, un cobro que se ha vuelto parte del ingreso y fuente permanente de fricción.

Los dulces y la otra economía

Junto a la fruta está el repertorio de dulces tradicionales, con base en coco, panela, ajonjolí, leche y arroz, que se elabora en Palenque y se distribuye en la región. Es una producción doméstica, hecha en fogón, que ha sido el sustento de muchas familias del pueblo y que constituye una de las líneas de trabajo más estables de la comunidad.

Palenque ha dado además figuras notables al deporte colombiano, con una tradición boxística que produjo campeones de nivel mundial, y una escuela musical de tambores y de champeta que se proyectó a todo el Caribe.

Reconocimiento y condiciones

El contraste es evidente y vale la pena decirlo sin adorno. La imagen de la palenquera aparece en material promocional de turismo, en marcas y en souvenirs, mientras el corregimiento ha arrastrado durante décadas déficits en acueducto, saneamiento, vías y servicios de salud, y mientras la lengua palenquera enfrenta el riesgo de todas las lenguas minoritarias, que es dejar de hablarse en casa.

Programas de enseñanza del palenquero en la escuela local y de fortalecimiento comunitario han logrado revertir en parte esa tendencia. Es un trabajo largo y desigual, sostenido en buena medida por la propia comunidad.

Al turista que fotografía una ponchera de frutas se le puede pedir poco. Al menos, que sepa que está mirando el resultado de una fuga que salió bien.

«Está mirando el resultado de una fuga que salió bien.»

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Temas

  • palenque
  • bolivar
  • oficios
  • patrimonio

Sobre las fuentes: Basado en documentación pública de la Unesco sobre el espacio cultural de San Basilio de Palenque y en bibliografía lingüística e histórica sobre la comunidad.

Firma

Alberto Mendoza

Director

Retrata al país por sus personas. Cree que un oficio bien contado explica una región entera.

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